Sí, sí, perfecto. Ese mismo que ahora está levantando una ceja, dudando de lo que digo.
Tu cuerpo es perfecto, es una máquina diseñada de forma perfecta. Incluso cuando duele está haciendo algo maravilloso, transmitirte lo que él siente para que tú puedas tomar partido y tu salud esté en tu mano.
Perfecto aunque no cumpla con esos estándares que alguien un día decidió que eran los «correctos».
Perfecto aunque le mires y veas cositas que mejorar, porque es ese cuerpo el que está mirándose a sí mismo, a través de ti.
Perfecto porque te deja ir y venir, levantarte, descansar, dormir, trabajar, disfrutar, llorar y saltar de alegría cuando quieres, cuando lo necesitas.
Perfecto porque te permite sentir, disfrutar, cumplir tus sueños o caminar hacia ellos.
Perfecto porque te dice lo que necesita, pero sigue trabajando incluso cuando no lo escuchamos.
Aunque parezca una locura, tu cuerpo tiene que durarte toda la vida, así que escúchale, cuídate y disfrútalo.
Agradécele todo lo que te da cada día, porque es un verdadero regalo.
¿Verdad que sí?